El poder de las comunidades

Los web 2.0 excépticos mucha veces apuntan que las comunidades de servicios web 2.0 no son realmente libres, pues los alojamientos de estas suelen pertenecer a empresas que pueden borrar a su antojo contenidos problemáticos o polémicos. Este es el caso de algunos vídeos considerados pornográficos en You Tube o que Flickr no permitiese espacios que contuvieran capturas de pantalla exclusivamente. En mi opinión es un argumento un tanto cogido por los pelos, ya que el uso de espacios públicos, como las calles, también está regulado y no implica que no seamos libres.

Aun así, se ha producido un acontecimiento curioso en estos días que pone de manifiesto el posible poder que pueden adquirir las comunidades sobre los dueños de los servicios. En esta noticia del 20 minutos se relata como los usuarios de Digg, un portal de noticias estadounidense,donde los propios usuarios envían y votan noticias que van siendo jerarquizadas en función de esos votos (en Español hay muchas iniciativas similares, la más conocida Meneame) boicotearon el propio portal ante un acto de censura cometido por uno de los administradores de dicho portal.

El caso es que un usuario había enviado una noticia de como descodificar los HD-DVD que han aparecido y ante la preocupación por posibles consecuencias legales, este administrador lo borró. La comunidad respondió volviendo a enviar al noticia y votándola masivamente y como la volvieron a borrar, los usuarios decidieron pasar a acciones de protesta bastante más radicales,es decir el boicot absoluto, atacando el portal, renviando cientos de veces la misma noticia e impidiendo el correcto funcionamiento de digg, obligando finalmente a los administradores a dar marcha atrás y plegarse ante lo que la comunidad decidía, el mensaje que lanzaron los administradores al dar marcha atrás  decía lo siguiente:

“Después de ver los cientos de historias y leer miles de comentarios, nos lo habéis dejado bien claro. Preferiríais ver cómo Digg se hunde luchando que someterse a una gran compañía. Os escuchamos y, con efecto inmediato, no volveremos a eliminar ninguna historia con dicho código y asumiremos las consecuencias cuales quiera que sean. Y, si perdemos, qué cojones. Al menos lo hicimos luchando”

Para mi esta historia deja clara una cosa, las empresas siguen siendo Goliat, pero las comunidades en torno a los servicios web 2.0 se están convirtiendo en maginificas honderas y abre una incógnita ¿Cuándo los dueños materiales de un servicio dejan de poder ejercer plenamente sus derechos de propiedad y cuándo empiezan a tener poder de decisión las comunidades?

Salud!

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